• Disculpe si no me levanto, columna semanal.

  • Nanorelatos para el día a día

  • Acerca del autor

  • Tengo que reconocer, aunque me cueste e intente disimularlo parafraseando a autores de renombre, que no entiendo de economía –al igual, me temo, que les ocurre a los expertos que nos guían, cual lazarillos, por la senda de la austeridad suicida-.

  • Elevar la ratio de alumnos por clase, como se pretende, más que una medida de ahorro es un atentado flagrante contra la calidad del sistema educativo público.

martes, 27 de marzo de 2012

Eufemismos

Mi jefe me dice que duermo en el trabajo: no entiende que se trata de periodos de producción limitada en los que despejo el cerebro para volver con más energía a mi quehacer laboral cotidiano. El caso es que, tras varios avisos, ha terminado por despedirme o, bueno, como él lo llama, me ha animado a expandir mis metas laborales más allá de los límites de mi empresa actual.



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Foto: Montilla Digital.




En casa, con mi esposa, las cosas no van mejor: son cada vez más frecuentes y habituales las broncas por cualquier motivo, aunque mi psicólogo me dice que los intercambios de pareceres con tono progresivo de voz son un lugar común en todas las parejas, favorecen la convivencia y ayudan a eliminar el estrés.

Y ahora, claro, sin el asueto salario mensual, tengo que mirar por la economía mucho más que antes, y me he dado cuenta de que los precios han subido por doquier. Discutía o, perdón, intercambiaba pareceres con tono de voz progresivo sobre este asunto con el encargado del supermercado que hay debajo de mi casa, y me comentaba que los precios no habían subido, simplemente se habían actualizado a la subida del IPC interanual.

El caso es que me tengo que acostumbrar a visitar religiosamente las oficinas del INEM, donde he descubierto, para alivio mío y de mi familia, que no estoy en paro, simplemente tengo suspendidas temporalmente todas las actividades profesionales remuneradas a las que me dedicaba antes. Menos mal.

Lo peor, sin duda, son las colas, que no es que sean largas, es que se da una confluencia fortuita de personas y horarios para la que tengo gran acierto porque, vaya a la hora que vaya, siempre, como mínimo, llegan a la vuelta de la esquina.

Está bien vivir una realidad alternativa donde intentamos paliar la dureza de los acontecimientos inventándonos eufemismos absurdos que llegan a desconcertarnos. El problema es que me empieza a cansar que me tomen por tonto. 

Llegará un día, no muy lejano, en el que de tanto eufemismo, olvidaremos los nombres de las cosas y nos veremos abocados a etiquetarlo todo, como Aureliano Buendía, para no olvidar qué era cuál. El problema vendrá cuando también se nos olvide leer.


Publicado en Montilla Digital

martes, 20 de marzo de 2012

Envases

¿Se han parado a pensar alguna vez en la importancia que tienen los envases en nuestra vida cotidiana? Resulta fascinante este mundo de continentes, grandes segundones de la historia hasta que el afán ecologista del siglo XXI les otorgó cubo de basura propio (algo así como reconocer su lugar en la sociedad). 


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A lo largo de los años, hemos sido invadidos tan silenciosa y eficazmente, al modo de los bazares y restaurantes chinos, que ya no concebimos la vida sin ellos. En un mundo sin envases, por ejemplo, la pasta dentífrica se apelmazaría sin escrúpulos en el borde del lavabo, invadiendo impunemente el espacio destinado a la pastilla de jabón o, peor aún, al vaso de los cepillos de dientes. 

La industria de las bebidas, por otra parte, no tendría sentido alguno; es más, en un mundo sin envases es posible que ni siquiera hubiera sido inventada, ya que los humanos, ante la inexistencia de artilugios con los que contener los líquidos, hubieran vuelto a la despreocupada época, al menos en lo que a primas de riesgo, reformas laborales y corrupciones de diversa índole se refiere, en la que se bebía a cuatro patas con un ojo en el estanque y otro en la espalda.

Y es que los envases propician, incluso, la difusión del saber. ¿Qué mejor escaparate habría encontrado Louis Pasteur para su proceso de esterilización que un tetrabrik de leche? O ¿cómo sabríamos, por ejemplo, que un zumo de naranja contiene, de media, un 11 por ciento de zumo de naranja?

Algunos, sin embargo, confunden conceptos y, como las modas son cíclicas y ahora se vuelve a llevar lo retro, han decidido volver a leyes abortivas del siglo pasado y a considerar a la mujer un mero envase.

El derecho a la vida (digna, por cierto, que siempre se les olvida comentarlo) no puede ser enarbolado para esclavizar a la mujer con una función vital que tiene como derecho y no como obligación: ser madre si quiere.

Por otro lado, no deja de ser curioso el concepto "derecho a la vida". ¿Qué es exactamente¿ ¿Derecho a nacer o derecho a vivir? La vida es un periodo tan largo y los derechos que perdemos durante su transcurso son tantos, que es hasta cruel la expresión acuñada.

Pero, por ahora, toca involucionar. Toca dar explicaciones y considerar al aborto como un fracaso y no como un derecho. ¿Recuerdan las máquinas de tabaco de los bares de los noventa? Su bebé, gracias.


lunes, 12 de marzo de 2012

El sueño.

Vengo tan cansado últimamente del trabajo, que me quedé dormido en el sofá leyendo en el periódico las declaraciones de Esperanza Aguirre sobre los recortes en los gastos que no son esenciales, entre los que incluía, por ejemplo, el mantenimiento de las carreteras, ya que "a lo mejor, algunos de los vecinos de Aluche tiene más de 75 años y no las utilizan", indicaba la presidenta.


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El efecto narcótico de las extravagantes declaraciones fue breve, pero intenso; en apenas unos minutos logré alcanzar la fase REM y tuve un extraño sueño. Soñé con uno de esos días en los que, al llegar a casa, te planteas seriamente no volver a coger el coche para desplazarte por la ciudad.

La mañana comenzaba antes de lo previsto; con media hora de adelanto sobre el horario habitual, un ruido de protestas y sirenas de policía me devolvía al mundo de la vigilia. En la avenida que hay debajo del balcón de mi salón se manifestaba la AVEPP (Asociación de Vecinos de la Primera Planta), reclamando que se les eximiera del pago de la cuota de la comunidad correspondiente al uso del ascensor, ya que ellos, en su inmensa mayoría, no lo usaban.

Aprovechaba, entonces, el tiempo extra sobrevenido con el adelantado despertar para planificar una ruta alternativa que me condujera al trabajo, pero una vez que salía del garaje y me disponía a seguirla, me encontraba cortada la rotonda que une las dos arterias principales de la ciudad, provocando un atasco monumental.

Alrededor de 30.000 personas según los manifestantes, y un par de cientos según fuentes del Gobierno, pertenecientes a la ABEDIZA (Asociación de Bebedores Diarios de Cerveza), exigían que se modificase el sistema de abastecimiento de agua para que a su casa solo llegase agua no potable, que es más barata, y no tuvieran que pagar por el agua destinada a un consumo humano que ellos no efectuaban.

Callejeando como pude salía del aprieto, aunque los peores presagios en los que me veía llegando tarde al trabajo se cumplían cuando me encontraba a un coche de la Policía Local que desviaba el tráfico impidiendo el acceso a la ronda de circunvalación vía Plaza del Ayuntamiento, que había sido tomada por la UAE (Unión de Abstencionistas Electorales).

Los uaeños se habían apresurado a montar un improvisado campamento con mesas propagandísticas donde informaban a los ciudadanos de su petición principal: eliminar de sus impuestos la parte que se destina a la financiación de los partidos políticos, ya que a ellos, como proclamaban, no los representan.

Mi jefe supo disculpar el retraso porque él también había sufrido los mismos cortes de tráfico e, incluso, aparecía una hora más tarde que yo por el trabajo. Cuando llegaba la hora de salir, para evitar todo atasco, al volver a casa decidía tirar por Aluche; allí me encontraba una manifestación de mayores de 75 años, encabezada por Esperanza Aguirre, que sujetaba una pancarta en la que se leía: "Las carreteras que las pague tu abuela".

Los afables septuagenarios reclamaban que se les eximiese del pago, en sus impuestos, de la parte destinada al mantenimiento de las carreteras, ya que ellos no las usaban. Varios ancianos eran detenidos tras sendas cargas policiales. No entiendo nada.

Publicado en  Montilla Digital

jueves, 8 de marzo de 2012

El fracaso de las oposiciones.

Hasta el día 12 de marzo se mantendrá abierto el plazo para que decenas de miles de opositores se inscriban en el proceso selectivo de este año. Desde su instauración, el sistema de acceso a la función pública docente ha demostrado su inutilidad como sistema de selección de los mejores preparados. 


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Exceptuando los magisterios, el resto de carreras universitarias válidas para el acceso a la plaza de profesor de Secundaria no cuentan, ni siquiera como optativas, con asignaturas de didáctica específica; este desfase en la adquisición de habilidades docentes se intenta paliar con el actual Máster del Profesorado o el antiguo Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP). 

Con una matrícula de 2.500 euros, este curso pedagógico exprés es una cara pantomima burocrática destinada a la consecución de un título llave que permite presentarse a las oposiciones.

Recuerdo con cariño mi CAP: una amable inspectora de Educación hablando sobre útiles leyes educativas que pretendía que nos aprendiésemos de memoria; un simpático psicólogo descubriéndonos lo conflictiva que podía llegar a ser la adolescencia de cualquier muchacho (por aquel entonces solo de muchachos, aún le quedaban unos años al muchachos/-as; lo mismo que las APA aún no se habían pasado al mundo del AMPA) y enseñándonos que el vello púbico es rizado porque, a diferencia del de la cabeza, es más plano. Además de una hora de práctica, una, en la que tuve que explicar la diferencia entre el Arte Mayor y el arte menor. Me equivoqué encima. Aprobé el CAP con sobresaliente.

En el examen de oposiciones prima el mismo principio inútil que en todo el sistema educativo español: la memoria. Un tema escogido al azar entre casi ochenta determina en gran parte tu validez para ponerte delante de 30 alumnos. 

Tras superar el tema y, este año, de nuevo, una prueba específica del tipo comentario de texto para Lengua y Literatura, se pasa a otra prueba más absurda si cabe: la defensa, delante de un tribunal, de una programación hecha para un curso completo y una unidad didáctica entre quince que se han debido elaborar, al más puro estilo libro de texto infumable de la ESO.

En plena era de las comunicaciones, en plena Legislatura donde la Junta de Andalucía presume de haber invertido varios millones de euros en el programa Escuela Tic 2.0, dotando a las aulas de pizarras digitales sin manuales de instrucciones y regalando a los alumnos miniportátiles de a kilo en una inversión absurda que no redunda en beneficio alguno para el sistema educativo (porque el alumno, cuando acaba su etapa educativa, abandona el instituto al cumplir los 16, lo rompe o lo vende en el mercadillo, se queda el miniordenador en propiedad, obligando, año tras año, a realizar una nueva inversión para la generación siguiente), en esta era telemática donde es "deber del profesorado" estar al día en los últimos avances en tecnología de la información y comunicación, te dan una tiza y una pizarra para explicar, sin poder usar ningún otro material, la programación y la unidad. Muy coherente.

El tribunal que valora a los aspirantes está compuesto por profesores en activo que estudiaron hace décadas (si tienes la suerte de que lo hubieran estudiado en su carrera) el tema que te corrigieron en la prueba memorística; pero es que, además, van a valorar una programación cuando en los institutos nadie hace ya programaciones: simplemente se copia y se pega de las que facilitan las editoriales. Ni hablemos ya de las unidades didácticas. ¿Por qué? Tres palabras: libro de texto.

Pero si, a pesar de todo, apruebas con plaza, ya puedes respirar tranquilo. Ya estás dentro. El periodo de prácticas es tan burocrático como el CAP. Nadie te va a despedir y, en unos cinco o seis años, a base de ensayo y error, ya sabrás por fin cómo hay que darle clase a treinta alumnos adolescentes; aunque siempre te quedará la vía rápida de hacer que saquen los ordenadores o alargar la lírica medieval de septiembre a marzo tocando la guitarra en clase.

Si usted lleva trabajando varios años sin plaza y osa fallar en la prueba memorística, ha de saber que no estaba preparado para dar clase, con lo que considere la seria posibilidad de que esos años que se ha llevado delante de sus alumnos hayan sido un sueño al más puro estilo Antonio Resines. 

Si usted, por el contrario, es un perturbado con gran capacidad memorística, está de suerte, no existen pruebas psicotécnicas que determinen la aptitud mental de los aspirantes a profesores como sí ocurre, por ejemplo, en las oposiciones al cuerpo de Policía. Sea discreto y las locuras, en el campo.

No obstante, lo mismo que a Humphrey Bogart le quedaba París, siempre le quedará la enseñanza privada, que no hace oposiciones o, por qué no, cargo público. Todo es probar.


Publicado en  Montilla Digital.

lunes, 27 de febrero de 2012

Esposas consentidoras

Los maridos consentidores han sido desde siempre un tópico muy recurrible en la historia de las letras. Cuando Lázaro de Tormes se entera por los amigos de las "habladurías" sobre las movidas noches de su mujer y de los partos anteriores que ha tenido (que confirman la sospecha de que no es, ni mucho menos, una fiel esposa) se produce una magnífica escena, literariamente hablando, en la que confluyen los tres vértices del triángulo: Lázaro, su mujer y el Arcipreste. 


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Lázaro informa de las habladurías, el Arcipreste intenta tranquilizarle hablándole de "su provecho" y la mujer reacciona histéricamente y consigue callar, con sus gritos, todas las voces: la del Arcipreste, la de Lázaro y las voces chismosas de la calle. Todo termina en un pacto de silencio, con juramentos, por supuesto.

"Entonces mi mujer echó juramentos sobre sí, que yo pensé la casa se hundiera con nosotros. Y después tomóse a llorar y a echar maldiciones sobre quien conmigo la había casado. En tal manera que quisiera ser muerto antes que se me hubiera soltado aquella palabra de la boca. Mas yo de un cabo y mi señor de otro, tanto le dijimos y otorgamos, que cesó su llanto, con juramento que le hice de nunca más en mi vida mentalle nada de aquello, y que yo holgaba y había por bien de que ella entrase y saliese, de noche y de día, pues estaba bien seguro de su bondad. Y así quedamos todos tres bien conformes".

En la España de los siglos XVI y XVII eran numerosos los maridos consentidores, a pesar de que suponía un grave delito y eran sometidos a la vergüenza pública: al marido se le montaba en un asno y era paseado por las calles, desnudo y adornada la cabeza con dos cuernos y sonajas.

Detrás iba la mujer, montada en otro asno y obligada a ir azotando a su marido; tras ellos, el verdugo iba azotando a la mujer. Para evitar que al marido se le recriminase de consentido podía solicitar que la autoridad le girara un documento llamado Carta de perdón de cuernos.

Pero, como diría aquel, "los tiempos mudan las cosas y perfeccionan las artes, y añadir a lo inventado no es dificultad notable" y gracias, entre otras, a Mayte Zaldívar, Rosalía Iglesias o la mismísima Infanta Cristina asistimos a la creación de un nuevo concepto: las esposas consentidoras.

Las esposas consentidoras son una suerte de entes vivos, pensantes (a veces), sumamente ingenuos y confiados -sobre todo, ingenuos y confiados- que, a pesar de compartir vida, cama y Visa con maridos corruptos, son totalmente desconocedoras de las actividades delictivas de sus respectivos, y no dudan en rasgarse las vestiduras de Segismundas ante el juez o el periodista de turno y recitar a coro: "¡Válgame el cielo, qué veo! ¡Válgame el cielo, qué miro! ¡Con poco espanto lo admiro! ¡Con mucha duda lo creo!".

El manual de las esposas consentidoras, en su capítulo uno, establece que, ante el juez o la opinión pública, hay que ofrecer la imagen del "a mí que me registren".

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP, Luis Bárcenas, se aprendió bien la lección y, durante su declaración, aseguró que toda la "gestión económica" de sus bienes la llevaba su marido. Según aseguraron fuentes jurídicas, Iglesias -imputada por delito fiscal y blanqueo de capitales- mantuvo ante el magistrado Antonio Pedreira que no sabía "nada" de las operaciones financieras con las que el matrimonio ha incrementado su patrimonio en los últimos años.

Mención aparte merece la actuación, ya casi olvidada, de Mayte Zaldívar, por la cual la Fundación Valle Inclán estuvo a punto de elaborar una separata e incluirla como personaje en Luces de Bohemia. 

Esta pseudotertuliana venida a menos que no asimiló las enseñanzas del capítulo uno delManual de las esposas consentidoras, llegó a afirmar que su exmarido, el también olvidado Julián Muñoz, entraba en el hogar conyugal con bolsas de basura supuestamente llenas de billetes procedentes del cobro de comisiones ilegales. Alegría.

Muy avanzado debería tener el señor Muñoz el Síndrome de Diógenes para que su esposa no se alarmara por la inversión del camino normal que siguen las bolsas de basura en la mayoría de los hogares españoles: desde dentro hacia fuera. 

El susto de verdad le llegó cuando fue acusada dentro del sumario del Caso Malaya por blanqueo de dinero. Unos días en el calabozo, 90.000 euros de fianza y Mayte en la calle… o en los platós para contar su agonía carcelaria. Lo importante es rentabilizar.

Pero the show must go on y ahora se nos une a la pléyade consentidoresca la estrella más brillante del Paseo de la Fama de las esposas consentidoras: Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, alias "la Infanta Cristina". 

Y es que, o "la avaricia rompe el saco" o no le daba al matrimonio con la parte de la asignación que pagamos entre todos y los trabajos que, conseguidos con esfuerzo propio, dedicación y valía (nada de enchufes) desempeñan. Hay que entenderla: cuatro hijos son muchas bocas que alimentar.

O debieron pensar que sus maridos tenían una máquina de fabricar dinero o tienen el pulgar arrugado de tanto chupárselo, el caso es que ni la señora de Bárcenas ni la de Urdangarin se han divorciado de unos maridos que, supuestamente, les han estado ocultando algo tan gordo durante tanto tiempo. La confianza es ciega. 



Publicado en Montilla Digital

Asnos estúpidos

Una profunda impotencia lo invadía mientras recogía los últimos papeles del estante que le adjudicaron a su llegada al laboratorio. Por paradójico que parezca, los folios de la exhaustiva investigación biomédica desarrollada durante todos estos años cabían en un par de cajas de paquetes de folios vacías.



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Lo despedían porque no había dinero para su investigación, ni le dieron más datos ni lo miraron a los ojos al decírselo; y ni todo el apoyo que le ofrecieron sus compañeros, también despedidos, pudo consolarlo. La fuerte patada que le propinó a la puerta de salida para abrirla canalizó toda la rabia contenida hasta ese momento. Después, sin volver la vista atrás, como Ulises al partir de Ítaca, se fue.

Durante la vuelta en metro su mente no dejó de planificarle el futuro como lo hacen los padres que quieren ver superadas las frustraciones de su infancia en sus hijos, y una única cosa le quedó clara: en España no podía quedarse.

Al llegar a casa, le costó trabajo meter la llave en la cerradura: el peso del material que traía del laboratorio se dejaba sentir demasiado en sus brazos y, para abrir el cerrojo superior, tuvo que dejar las cajas en el suelo. Cerró la puerta tras de sí ayudado por la pierna, dejó caer las cosas en el vestíbulo, junto al paragüero, y se tiró en el sofá.

La primera cara con la que se topó al encender la televisión fue la de un fulano, hijo de una folclórica (o eso creía, porque siempre le había importado bastante poco) conduciendo un recién estrenado BMW X6 para cuya financiación serían necesarios varios años dedicando su sueldo íntegramente. La desagradable bofetada de realidad le hizo golpear con furia, casi instintivamente, el botón off de su mando a distancia.

Decidió entonces darse una ducha: fue a su dormitorio, cogió ropa interior limpia y entró en el baño. Al encender la radio escuchó que el presupuesto del Real Madrid C.F., con 510 millones de euros, era el más alto de la Historia. Hecho que, para el periodista, sin la menor duda, demostraba el gran acierto que supone el modelo económico de Florentino.

Como quiera que aún estaba vestido, pudo salir de su cuarto de baño, coger el compact disc de Areta Franklin, abrir el agua caliente y olvidarse de todo durante un rato.

España sigue rezagada en el pelotón de los torpes del I+D+I (investigación, desarrollo e innovación) ocupando el puesto 18 de la UE. En Bruselas se acordó invertir, al menos, el 3 por ciento del PIB en investigación y desarrollo científico, pero el país de la tortilla de patatas y la pandereta; de folclóricas y futbolistas millonarios; el país de los corruptos inocentes y los jueces culpables sólo dedica el 1,39 por ciento, situación que no tiene visos de mejorar con la actual política de recortes.

“Es una lástima que al examinar el presupuesto de España, haya habido reducciones en ese ámbito”, ha declarado la comisaria de Investigación e Innovación, la irlandesa Máire Geoghegan-Quinn, que subraya que los países que más han invertido son los que mejor han hecho frente a la crisis, mientras que los del pelotón de cola son los que peor lo están pasando. En definitiva: un país sin estrategia de innovación no saldrá de la crisis.

Pero Spain is different y en enero fueron despedidos los últimos investigadores afectados por el ERE del Centro de Investigación Príncipe Felipe del pasado noviembre, los que acababan contrato con las uvas. 

Entre las líneas de investigación con las que cuenta (contaba) el CPIF, con sede en Valencia, se encuentran, por ejemplo, la Medicina Regenerativa, que se encarga, entre otros, del estudio de la regeneración y reparación vascular, minucias; o la regeneración neuronal, algo también completamente prescindible.

En Canarias construimos el Gran Telescopio de Canarias, el mayor telescopio óptico del mundo, pero ahora no se dedica dinero a su mantenimiento. La situación está llegando a tales extremos que los propios investigadores son los que señalan las tres salidas profesionales que existen si te dedicas a la ciencia en España: por tierra, mar y aire.

Hace unos días, #cierrecanalplusfrancia fue el trending topic por excelencia en nuestro país. La avalancha de reacciones y críticas por la mofa hacia los deportistas españoles de los muñecos del guiñol francés llegaron a tal extremo que el Gobierno ha enviado una carta al Ministerio de Deportes de Francia para expresar su queja y disgusto por el vídeo de los guiñoles en Canal+ Francia a cuenta de la sanción a Contador… ¿Han quedado suficientemente claras nuestras prioridades?

Y resulta que ocupamos la cúspide de la carrera evolutiva por un rasgo muy concreto: la inteligencia. Sí, aunque nos empeñemos en demostrar lo contrario, somos seres inteligentes. Pero no todos lo tienen tan claro. 

Isaac Asimov, en Asnos Estúpidos (1975) se planteaba si, realmente, éramos una raza inteligente. En este cuento, el gran Naron eliminaba a la raza humana del Registro de las Razas Inteligentes por hacer pruebas nucleares en su propio planeta:

- Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?

- En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

- ¿En su propio planeta?

- Sí, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

- ¡Asnos estúpidos!- murmuró.


Se me ocurren muchos más motivos por los que deberíamos ser eliminados del registro de las razas inteligentes que han llegado a la madurez, y recortar en I+D+I provocando un éxodo de investigadores es uno de ellos. 

Pero luego, no se engañen, nos obligan a estudiar a Newton, Mendel y Ramón y Cajal, porque un científico reconocido es un científico muerto. Dejemos la fama en vida para los “Cristianos Ronaldos”, las “Belenes Esteban” y la madre que los parió.

El día de mañana, en la sala de espera de su médico, consuélese hojeando en el ¡Hola! el ostentoso comedor de Norma Duval o el “caprichito” que Kiko Rivera le ha regalado a su “Jessi” en forma de Mini descapotable mientras se pregunta ¿pero no han encontrado ya algún remedio para lo mío? ¡Que inventen ellos! Si Unamuno y Baroja levantaran la cabeza… 


Publicado en Montilla Digital

miércoles, 15 de febrero de 2012

Vertidos incontrolados

El 24 de marzo de 1989, el buque norteamericano Exxon Valdez chocó contra un arrecife, en el estuario de Prince William Sound (Alaska), y vertió al agua 42.000 toneladas de petróleo, causando una marea negra de 6.000 kilómetros cuadrados y el mayor desastre ecológico en la historia de EEUU.


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En la madrugada del 25 de abril de 1998, la rotura de la balsa de Boliden, en Aznalcóllar, produjo el vertido de toneladas de materiales altamente contaminantes al río Guadiamar, convirtiéndose en el peor desastre ecológico producido en Andalucía. 

Hace diez años, el Prestige vertió al mar unas 63.000 toneladas de petróleo en las costas de Galicia, entrando con deshonor en el top veinte de los peores desastres ecológicos de la historia.

Más recientemente, el 20 de abril de 2010, hizo explosión la plataforma petroleraDeepwater Horizon de British Petroleum (BP), causando la muerte de once personas y vertiendo en el lecho marino del Golfo de México 780 millones de litros de crudo al mar.

Y hace sólo unos días, el Ayuntamiento de Lodosa, en Navarra, ha encontrado y limpiado unas 40 toneladas de basura de diferentes zonas de la localidad. Unos vertidos localizados en lugares a los que resulta, en ocasiones, muy difícil de acceder y que han convertido el monte en un vertedero.

En este clima de vertidos incontrolados, Mario Pascual Vives, el letrado de Iñaki Urdangarin, a su salida de los Juzgados, ha afirmado que está "convencido" de que su defendido sí declarará ante el juez del caso Palma Arena el próximo sábado 25 y que entonces “podrá verter su versión de los hechos”. ¿No les huele a podredumbre?


Publicado en Montilla Digital, 14/02/2012
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